Iniciando una afición

Desde pequeño me llamaban mucho la atención las caricaturas, como cualquier niño. Lo primero que había coleccionado eran libros para colorear, por lo general piratas, pero de regular manufactura. Recuerdo haber copiado varios libros completos en cuadernos que mis hermanas ya no usaban y luego colorearlos con gana.
Después, yendo a la secundaria, me topé con un libro en la secundaria sobre cómo hacer monitos.


Algunos ejercicios hechos con ese libro.

Allí empecé a bosquejar cosas no muy buenas, que digamos, pero era bastante necio como para seguir dibujando pese a lo mal que salían. Ya en el CCH, seguí dando lata con el dibujo, pero ya con el pretexto de tener la asignatura de Expresión Gráfica. No tengo claro el porqué me encantó aquello, pero me llevó sin lugar a dudas aventurarme en la ENAP.


Dibujos hechos en el CCH. Seguramente mucho antes 

Quizás lo más difícil del camino no fue el talento (o la falta de ello) que pudiera tener en aquel momento, sino más bien el amoldarme a un ambiente tan cambiante como los profesores de dicha escuela. Con menos tiempo para divagar y tratando de llevar la carrera adelante, ya no podía hacer más ejercicios como los anteriores, pero había ganado más control sobre el trazo. Actualmente sigo en esa aventura, pero ya con un pie afuera, intentando y mejorando, aunque a veces  sin dar señas muy evidentes.




A lo que me estoy yendo en estos momentos: al diseño de personajes. No precisamente así.

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